Rezar, al margen de las
implicaciones religiosas (no se tiene que rezar a un Dios) es cuidar nuestro
espíritu y es una de las mejores inversiones que podemos hacer para nuestra
salud física y psíquica.
La mejor manera de predecir tu futuro es crearlo- Abraham Lincoln
Muchas veces, llegamos al tema
espiritual cuando todo lo demás nos ha fallado, o cuando nos encontramos
estancados, en un lugar del que no sabemos cómo salir o del que nos parece que
no podemos salir.
Muchos personajes ilustres
después de pasar por situaciones difíciles abrazaron los hábitos o encontraron
otra forma de buscar espiritualmente el sosiego que no encontraban físicamente.
Rezar funciona
Que la práctica espiritual, que no
tiene que ser específicamente religiosa, funciona, es algo que han probado
numerosos estudios, y en este artículo del Dr.Axe, cuya página recomiendo para
cualquiera que se preocupe por su salud (está en inglés) habla sobre esos
estudios. No he traducido todo el artículo y hay partes que he cambiado porque
no estoy de acuerdo con él, a pesar de ello me parece un buen artículo y te
recomiendo leerlo si controlas el inglés.
Lo cierto es que hay documentadas
curaciones y mejorías espontáneas debidas a prácticas espirituales como la
meditación, la oración (independientemente del Dios al que se rece, o incluso
rezando al Universo o Fuerza Divina quienes son agnósticos) y las
visualizaciones guiadas.
El Dr. Axe empieza exponiendo sus
creencias, cree en Dios y en que cree en la capacidad de curar de la oración.
Por supuesto eso no hace que no recomiende determinadas prácticas para mejorar
la salud, como mejorar la dieta y no comer comidas procesadas.
Las evidencias muestran que cualquier práctica que baje el estrés
crónico puede impactar positivamente tu salud. Por ejemplo, en épocas
de estrés intenso es normal tener muchos catarros, o gripes seguidas, mientras
que cuando baja el estrés el sistema inmune comienza a recuperarse, aunque
pueden quedar secuelas, y de hecho suelen quedar secuelas.
La oración y la conexión mente-cuerpo
Lo que los estudios están
demostrando es que se refuerza la
conexión mente – cuerpo y se fortalece el sistema inmune.
En un estudio
publicado en una revista científica la oración, o rezar tiene numerosos efectos
que incluso han sido probados en animales, monos, concretamente. Entre otros beneficios
están: reducción en la presión sanguínea,
en la velocidad del corazón, suprime la neurotransmisión de cortisol, mejora la respuesta inmune, reduce el dolor y provee de mejor
calidad de vida en enfermedades en estados avanzados.
Hay que tener en cuenta que si
bien los estudios han encontrado esos efectos positivos en más personas que las
del grupo de control, tampoco es
efectivo en todo el mundo, aunque si sueles o te gusta rezar, desde luego
es recomendable que lo hagas o lo sigas haciendo.
Y como dice el Dr. Axe, la clave de cómo funciona la oración es
porque puede cambiar las emociones, y la práctica regular de cualquier
forma de espiritualidad se asocia con menores niveles de estrés, equilibrio
hormonal y niveles más bajos de cortisol e inflamación.
Según los autores del libro
Healing Power of Prayer (el poder curativo de la oración) “Rezar ayuda a las personas a
funcionar mejor cuando la vida les trae lo peor”. Mejora nuestras defensas
contra los estresores y además disminuye los niveles de cortisol. Se sabe que
bajos niveles de cortisol son necesarios para tener una buena salud, y por el
contrario, altos niveles de cortisol causan obesidad, cáncer, enfermedades
cardíacas, problemas cognitivos y problemas mentales.
Saber lo que hace el cortisol no hace que baje, de hecho, hay
muchas personas con niveles de cortisol alto que no han podido bajar esos
niveles por más que lo han intentado, lo que hace, por ejemplo que las
enfermedades cardíacas una vez aparecen sigan apareciendo recurrentemente.
Hay un neurocientífico, el Dr.
Larry Dossey que ha escrito sobre el efecto benéfico que la oración puede tener
sobre la salud. En su libro “La oración es buena
medicina” dice “La capacidad de la oración para curar, combinada con la capacidad de la
ciencia para curar, es mucho mayor que sólo el poder de la medicina para curar”.
Para Dossey no es algo que esté relacionado sólo con una tradición religiosa
específica, sino que trasciende las religiones.
Beneficios de Rezar
Los beneficios de rezar son,
entre otros:
1. Reduce la inflamación metabólica.
Si de algún modo buscas una forma
de mejorar tu salud, sea cual sea el problema, entonces lo que quieres es
reducir la inflamación, un marcador que determina dispara el riesgo de padecer
un buen número de enfermedades.
¿Y qué tiene que ver rezar con la
inflamación? El principal factor que causa inflamación es el estrés. Por eso si
quieres reducir tu nivel de estrés y buscas información sobre cómo hacerlo
encontrarás referencias a la inflamación metabólica (así fue como yo lo
descubrí hace años).
Por eso bajar la velocidad (esos
pensamientos que van más rápido que tú, no poder parar de pensar en algún
problema, trabajar mucho sin que parezca que consigas los resultados que
quieres, etc) y entrar en tu “auténtico yo” dándote un tiempo para parar puede
ayudarte a mejorar tu salud, según el Dr. Axe.
La respuesta inflamatoria es en
realidad un mecanismo de defensa del estrés, el problema es cuando un trabajo
estresante, o no dormir,
o las dos cosas a la vez están activando la respuesta inflamatoria, lo que
causa enfermedad, y todos hemos tenido en épocas de estrés más gripes y
catarros de lo normal.
Lo que está demostrado en
infinidad de estudios es que el estrés eleva los niveles de cortisol y el
cortisol alto causa: desarreglos hormonales, baja inmunidad, mayores niveles de
infección, ansias de comida, ansiedad
y depresión. Así que el estrés no es sólo algo que está en tu cabeza, afecta a
tu cuerpo como ya habrás notado.
2. Reduce la posibilidad de tengas que Depresión y Ansiedad
Un estudio hecho en Reino Unido y
publicado en British Journal of Health Psychology, encontró que la posibilidad
de tener depresión y ansiedad se reduce con la oración, eso sí, la práctica es
anterior a la aparición de la depresión y la ansiedad y siempre que se haya
usado rezar durante un período de tiempo considerable.
3. Mejora el sistema inmune
Enfermedades como el Alzheimer,
la diabetes, y las enfermedades cardiovasculares se cree que están relacionadas
con un sistema inmune bajo, causado por la inflamación.
La razón es que la inflamación
crea más radicales libres y estrés oxidativo, que son las verdaderas razones
del envejecimiento. Parar, dedicarle tiempo a las cosas que más importan y
practicas técnicas de relajación como rezar puede ayudar a controlar la
inflamación crónica (sí, al cabo de un tiempo la inflamación se vuelve
crónica), aumentar la inmunidad y mantener a raya las enfermedades
relacionadas.
En un estudio publicado en 2012
los investigadores añadieron la oración al tratamiento de 1000 pacientes de
cáncer. El grupo que usaba la oración mostró mayor bienestar espiritual,
emocional y funcional.
4. Incrementa tu felicidad.
Nota: siempre que sea una
práctica continuada en el tiempo, no vale con hacerlo dos semanas y ya está. Un
estudio elaborado en la Universidad de Pensilvania encontró que rezar
incrementa los niveles de dopamina en el cerebro, o la hormona de la felicidad.
Ten en cuenta de todos modos que estos descubrimientos son modestos, rezar no
va a curar tu depresión o ansiedad, pero puede ayudar a bajar las sensaciones
incómodas en los momentos más difíciles.
Además el mismo estudio encontró
que ayuda a ser mejor persona al desarrollar la parte del cerebro relacionada,
por lo que hace que la gente tenga menos interés en cosas materiales, sea más
humilde y menos egoísta (en general, que seguro que conoces algún ejemplo que
prueba lo contrario).
5. Aumenta la longevidad
Independientemente de la religión
que sea, los estudios muestran que ir de forma regular a algún culto religioso,
aunque sólo sea una vez al mes, mejora la expectativa de vida.
Un estudio del 2010 siguió a
3.617 personas durante siete años y encontró que el riesgo de fallecimiento de
quienes atendían servicios religiosos al menos una vez al mes se reducía en un
tercio. ¡El impacto de acudir a algún culto es equiparable al de hacer ejercicio
moderado!
El Instituto Nacional de Salud
estadounidense realizó un estudio en el que participaron más de 36. 000
personas y encontraron también que su riesgo de morir a cualquier edad estaba
entre un 15% y un 25% menos, quienes iban a a servicios religiosos regularmente
que quienes no.
6. Refuerza Buenos Hábitos
La oración curativa aumenta la
sensación de estar en el momento, aquí y ahora, lo que según el Dr. Axe aumenta
tu capacidad para soltar pensamientos del pasado y te ayuda a conocer qué es lo
que realmente piensas.
Para el Dr. Axe lo óptimo es
hacer un hueco cada día para la oración bien solos bien uniéndonos a alguna
comunidad religiosa que nos ayude a mantener la actividad en el tiempo.
7. Incrementa la Sensación de Propósito, que ayuda en la ansiedad y la depresión.
Cuando estamos deprimidos no
solemos tener ningún propósito, de hecho lo difícil cuando se está deprimido es
encontrar un propósito, todo nos parece igual, todo nos da igual.
Un estudio del Instituto Nacional
de Salud de Estados Unidos elaborado durante 11 años descubrió que existe una
correlación entre la sensación de propósito y la longevidad. No es extraño, hay
estudios que demuestran que las personas con depresión viven menos años.
Las personas que intervenían en
el estudio tenían entre 65 y 92 años y eran totalmente funcionales. Se encontró
que quienes tenían un propósito definido y objetivos claros en su vida (algo
por lo que levantarse por la mañana y algo que fuera significativo), en general
vivían más tiempo y en mejor forma que los que no.
¿Qué es el sentido de propósito?
Puede ser algo tan simple como ver y ayudar a los hijos o nietos a crecer bien,
hacer voluntariado en cosas que ayuden a la gente, enseñar a otros lecciones de
la vida, etc. Estas tareas además aumentan la autoestima y el sentido de valía
propio.
¿Cómo puedo usar la oración en mi beneficio (o
para el de otros)?
1. El Hábito o Rutina Espiritual.
Rezar regularmente, preferentemente cada día, cogiendo un
tiempo para ver todo el panorama, y reconectes contigo. El tiempo que puedas
dedicarle, por pequeño que sea, puede crear una diferencia.
2. Declaración de tu Misión Personal.
Si no tienes un propósito
definido, busca y crea uno y escribirlo puede ser el mejor punto de partida. Es
normal que te sientas confuso y que te cueste hacerlo, pero es importante.
Puedes empezar con una gran pregunta: ¿Por qué te levantas por las mañanas?
Si
no encuentras una buena respuesta no te preocupes, sólo explora e intenta
encontrarla. Cuando no tenemos una razón para levantarnos por la mañana todo es
más duro y más difícil.
3. Simplifica. Se trata de hacerlo lo más simple y cómodo para ti
posible. De hecho, se trata de que reces no como crees que debes hacerlo, sino
como quieres hacerlo.
Puedes simplemente dar gracias por algo; esto a veces
puede ser difícil si nos encontramos en un mal momento, te puede servir dar
gracias por tener dos ojos con los que ves, o dos piernas con las que caminar,
o cualquier otra cosa por el estilo. No te culpes si no encuentras nada, por
experiencia propia, sólo conseguirás empeorar las cosas.
4. Encuentra a un cómplice o comunidad.
Lo que quieres es tener un
apoyo, o ayuda, que te permita rezar con la periodicidad que tú quieres,
alguien que te recuerde tu misión o tu propósito y que te ayude a sentirte
conectado con tu espiritualidad (como lo llames, sea Dios, el Universo, tu Yo
Superior, etc) y a los demás.
Si formas parte de una comunidad religiosa
también puedes participar más en ella, eso te puede ayudar a sentir mejor. Una
recomendación es a la hora de escoger busca las que estén establecidas y
cuidado con las sectas.
5. Programa un día para descansar y reconectar.
Las personas que
viven más dedican al menos un día a la semana para descansar, reflexionar y
construir su paz. Especialmente si estás en un ambiente estresante o tóxico
esto es totalmente necesario, si no puedes perderte dentro de la toxicidad y el
estrés.
Nadie nos enseña a construir la
paz, de hecho lo que nos enseñan es que si estamos en un ambiente tóxico o
estresante algo hacemos nosotros para que sea así, vamos que es culpa nuestra.
Es conveniente que observes si hay algo de lo que haces que contribuya a ese
ambiente, si no construye tu paz.
Utiliza ese día o tiempo para
descansar y estar con la familia, e intentar estar más en contacto con la
naturaleza. Ya sé que eso no siempre es fácil, pero vale la pena.